Un padre le enseña a su hijo trans a rasurarse por primera vez
La nueva campaña incluyente de Gillette es imperdible.
Noticia

Dicen que las primeras veces nunca se olvidan. Es bien emocionante ver cómo en estos tiempos de diversidadcada vez son más las marcas que se suman al tren de la inclusión y crean campañas cool que nos erizan la piel, tal y como lo acaba de hacer Gillette con un ad en el que un padre le enseña a su hijo trans cómo rasurarse.

No exageramos, el anuncio es corto y puede ser muy sencillo, pero el significado es bien profundo. Sea la situación que sea, cuando vamos a hacer algo por primera vez, los nervios, el miedito y las emociones aparecen y nos van diciendo cómo actuar para cagarla lo menos posible y tener la mejor experiencia, y si a nuestra propia intuición le agregamos el apoyo de alguien a quien amamos, pues el resultado tiene que ser maravilloso.

Rasurarse la barba es una actividad que de inmediato asociamos con la comunidad masculina, y la neta es que pocas veces nos cuestionamos cómo es que un hombre trans lidia con estos detallitos, que en realidad pueden ser muy significativos. Es por esto que Gillette se ha rifado muy cañón con este anuncio, porque nos abre la mente para cuestionarnos cosas que en realidad dejamos pasar, temas que pueden ser tan simples para unos pero tan cruciales para otros.

La visibilidad trans de esta campaña es muy emotiva, porque no solo busca empoderar a esta comunidad, sino que también deja en claro lo indispensable que es tener el apoyo de la familia y los seres queridos, que a veces son tristemente los primeros que ponen el pie. Es bien bonito ver cómo el padre orienta a su hijo mientras se rasura y le dice: “no tengas miedo, rasurarse es cuestión de confianza”. Lo mejor de todo es que el anuncio no fue hecho con actores, por lo que el mensaje es mucho más profundo.

El tomar la decisión de cambiar de género es un hecho súper valiente, por eso admiramos mucho a la comunidad trans, porque a pesar de los prejuicios, tienen su convicción y su identidad clarísima. No cualquiera se atreve a comenzar de nuevo.