Sex Education, la serie de Netflix que todo el mundo quiere ver
Terapias, inexperiencia, promiscuidad y sexo, todo alrededor del sexo.
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Netflix ha dejado de ser una simple plataforma de video para convertirse en uno de nuestros mejores amigos, en un confidente que con sus series nos cuenta nuestras vidas, nos entretiene y nos pone a pensar. Hay un buen de series con innumerables temas que podemos ver, pero si hay una que no hay que perderse tiene que ser Sex Education. No mamen, en tan sólo 1 temporada de 8 capítulos nos hemos emocionado, cagado de risa y hasta puesto a reflexionar.

El boom que está teniendo la serie tiene muchos motivos pero uno de los principales es justo la muy cagada ironía del personaje principal: un güey que no tiene experiencia sexual, pero que sabe un chingo del tema porque tiene a una mamá que es terapeuta sexual. Y bueno, a partir de esto se empiezan a construir y entrelazar historias, principalmente de morrxs como tú y yo.

Y a veces nos pasa eso en la vida, tenemos información que no sabemos cómo usar y nos la pasamos cagándola una y otra vez, y hay veces que necesitamos de la visión de nuestros amigos para empujarnos a hacer ciertas cosas. Una de las amigas del morro principal es la que le propone crear una clínica de terapia sexual en la escuela y así ayudar a los chavos con las broncas que tengan. Aquí viene lo interesante, porque además de enterarse de los problemas ajenos, le hace pensar sobre todos los pedos que él mismo puede tener respecto a este tema.

Las actuaciones están de huevos, creo que está cabrón no sentirse identificados con alguien, aquí salen nuestros miedos, nuestras aventuras y la forma en que pensamos y reaccionamos con ciertas situaciones. El sexo es un tema que nos encanta pero abarca tantas cosas que a veces nos damos cuenta que no sabemos nada. Sex Education nos refleja eso y plantea historias bien interesantes que giran en torno a diferentes formas de ser y de pensar de las personas. Así nos pasa en la vida real, nos topamos con el popular, con la rebelde, con el gay, con la rechazada, etc., pero al final sabemos cómo lidiar con ellos, incluyendo obvio en temas sexuales.

Ya dijimos un poco de la historia y sobre las actuaciones, pero también la música está poca madre. Aunque es old school, la verdad funciona de maravilla en las escenas porque además de disfrutar y tararear las rolas, van muy de acuerdo con la situación que se vive en el momento en que suenan.

Algo que también es muy atractivo es que, a pesar de que los personajes principales (quitando a la mamá) son puros chavos, la serie no está exclusivamente dirigida a morros adolescentes, no, los temas que se tocan son atemporales, funcionan igual para quien está descubriendo su sexualidad a los 13 años como para quien ha vivido reprimido por más de 30. Los asuntos no son solo físicos, de hecho la serie se enfoca un buen en todos los pedos emocionales, que al final, son los que nos llevan a tomar decisiones.

Pues bueno, no es el chiste platicarles toda la serie, sino meterles un poco de curiosidad porque vale la pena verla, chequen nada más el trailer.

¡Y además habrá una segunda temporada!