La salud mental es la principal razón por la que renunciamos al trabajo
El 75% de los Gen Z hacen eso, según un estudio.
Noticia

La semana pasada se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental, y aunque ese tipo de días son meramente simbólicos, sirven para dar visibilidad a rollos que luego dejamos pasar quesque porque no tienen mucha importancia. Los problemas de salud mental son muy comunes en nuestra generación, tanto, que un estudio acaba de revelar que el 75% de los Gen Z renuncian a sus trabajos por problemas relacionados con ella.

Es un hecho que soñamos con un trabajo ideal en el que nosotros seamos nuestros propios jefes, en el que podamos chambear desde donde nos dé la gana, con horarios flexibles y con nuestras propias metas. Suena chido, ¿no? Pero la realidad no nos pone todo tan fácil, por eso terminamos chambeando en otras empresas y aguantando cosas que igual y no nos hacen muy felices.

Ese cambio de chip que tenemos a comparación con generaciones anteriores, pues ha tenido consecuencias en nuestra forma de actuar y ver la vida, ya que de alguna forma ese mundo ideal que está en nuestras cabecitas está lejísimos de hacerse presente en la vida real. Son tantas las cosas con las que no estamos de acuerdo, que ir en contra de nuestros ideales nos pone depres, seguir ciertas reglas nos provoca ansiedad, y el tener que cumplir con imposiciones nos causa un estrés bien culero. 

Por eso no nos toma por sorpresa ver lo que este estudio (basado en USA, btw) dice.

Todo fue a través de una encuesta que incluía preguntas como “¿qué tan seguido experimentaban síntomas de desorden mental?” tipo sudor, aceleración de los latidos, mareos, estómago revuelto, desmayos, y “¿cómo eso impactaba a su trabajo?”. Pues bueno, pa’ no hacer el cuento largo, las conclusiones dijeron que el 50% de los millenials (23 a 38 años) y 75% de los Gen Z (16 a 22 años) mandaban alv sus chambas por razones relacionadas a su salud mental.

Estamos en una época de cambios, queremos cambiar (y salvar) este planeta y hacerlo nuestro, y por eso somos quizás más cercanos a la frustración, porque ya existen imposiciones sociales que son barreras enormes que luego nos impiden cumplir nuestros ideales, y por ende, ser felices o al menos sentirnos satisfechos. En cuestiones laborales nuestra inconformidad se refleja todo el tiempo, porque además todo está relacionado con la economía de nuestro país, el gobierno y bla bla bla, la enseñanza y el aprendizaje a veces queda en segundo plano solo para poder obtener un sueldo decente.

En fin, seguimos siendo nosotros la generación radical que tiene sus manos cambiar el mundo para bien, echémonos la mano y provoquemos cambios grandes, pues así nuestra salud y podría mejorar.