Hablemos de sexo. Una introducción para la Gen Z.
A pesar de que no les importan los tabúes, se relacionan menos que otras generaciones.
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Amigos, hoy comenzaremos con una serie de textos en los que hablaremos sobre nuestra sexualidad, sobre cómo es nuestra visión, cuánto tiempo le dedicamos a las relaciones, qué tan fácil nos involucramos con una pareja y qué tan importante o relevante es el sexo para la Gen Z. Por supuesto, lo que digamos no es una regla ni la verdad absoluta, cada quien es libre de hacer y pensar lo que quiera, pero creemos que podemos reflejar un poco el cómo es nuestro estilo de vida.

Mucho se ha dicho que a la Gen Z le vale madres el sexo, todo ello a partir de que es una generación de chavxs totalmente adaptada a la vida digital, en donde pasan un chingo de tiempo al día consumiendo apps, streaming, chats, y demás cosas que les entretienen,  lo que provoca que el tiempo dedicado a ver a la gente sea menor. Pero esto no necesariamente significa que no se relacionen con nadie, no, de hecho muchas de esas relaciones comienzan a partir de lo online.

Aquí hay un tema muy interesante, porque hoy es mucho más fácil que antes tener información sexual correcta, lo que provoca que justo la apertura sexual sea prematura, o sea, es normal ver a chavxs de 15 años (o menos, de hecho) subiendo fotos a insta bien cachondas, mandando el pack por snapchat o usando apps de citas en las que se sientan libres para ligar . Existe una confianza muy cabrona en la que el pudor y los tabúes se van a la shit.

Sin embargo, aquí entraría esa ironía, porque, si son tan abiertxs a estos temas ¿cómo chingados es que no se ponen a coger como locxs? Quizás se ha redefinido el concepto del sexo, pues mientras les es más fácil relacionarse vía digital, sus demás intereses de vida les quita tiempo para involucrarse en persona. Por otro lado, la apertura en cuanto a identidad sexual es también mucho mayor que antes, es normal topar a alguien de la Gen Z definirse como no binario, pero aún existen chingos de prejuicios que les impide sentirse sin la libertad ideal para socializar y relacionarse con alguien más.

Todo es cuestión de gustos e intereses, de ordenar prioridades pero también de dejarse llevar, igual a veces no solo depende de unx, sino también de quien esté frente a nosotrxs.