Greta Thunberg, la activista de 16 años que está nominada al Nobel de la Paz
Su lucha en contra del cambio climático ha hecho eco a nivel mundial.
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Diario nos topamos con gente que está preocupada por el mundo en el que vivimos, gente que tiene ideas para mejorar la vida de los demás, pero la neta son bien poquitas las que tienen la paciencia para pasar la voz y luchar para que esas ideas se vuelvan hechos. Por suerte hay quienes tienen una convicción bien chingona que inspira a los demás, como Greta Thunberg, que a sus 16 años se ha convertido en un referente en la lucha por el cambio climático, al grado en que ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz.

Todo comenzó con una protesta sobre un tema ya conocido: el calentamiento global. Sí, hay miles de personas que protestan y tienen buenas intenciones para mejorar nuestro mundo, pero el impacto que Greta tuvo fue mucho mayor de lo que quizás ella misma esperaba. Un día de hartazgo decidió faltar a la escuela e irse a plantar al parlamento sueco, con la intención de no irse de ahí hasta que su protesta fuera tomada en cuenta. Y funcionó.

Su iniciativa ha sido seguida por cientos de jóvenes estudiantes no solo en Suecia, sino alrededor del mundo, ahora muchos chavos practican el “Fridays for Future”, que es faltar a la escuela los viernes como medio de protesta para el cambio climático. Y no, no es que no les interese la escuela, no es que sean unos huevones y busquen un pretexto para faltar, ellos sí lo hacen en serio con una genuina preocupación por su futuro.

En tan poco tiempo su influencia ha sido tan grande, que ahora ya es invitada a eventos internacionales para dar algún speech, o incluso para recibir algún premio, como el German Golden Camera Award que apenas recibió en Alemania. Pareciera que Greta tiene toda la experiencia del mundo en movimientos activistas, es una verdadera líder que habla desde el corazón y desde la razón, ella sabe muy bien lo que dice y no tiene pedo de quién tenga en frente ni qué cargo ocupe, a todos les habla por igual, les recrimina las acciones contraproducentes y les invita a ver por el futuro de sus hijos y del mundo al que pertenecen.

Tal vez parte de la convicción que Greta tiene se deba a que padece síndrome de Asperger, un trastorno que le ha marcado su vida, pues le ha provocado ciertas dificultades a la hora de relacionarse con las demás personas, pero por otro lado la ha hecho clavarse tanto con ciertos temas que no quita el dedo del renglón hasta que le hagan caso. Estas “diferencias” son las que le hacen falta al mundo.

Qué bonito es ver mujeres como ella haciendo algo para de verdad cambiar al planeta, para modificar nuestra mentalidad conformista del “al ratito, no pasa nada”, ella nos urge a recapacitar y entender que el cambio climático es de verdad un problema, no un mito.