Estamos jodiendo a la Tierra y… ¡nos vale madres!
Dejar de usar popote no es la única solución.
Noticia

Han sido infinitas las veces que oímos o leemos que hay un cambio climático que está afectando al mundo, que hay especies de animalitos que se extinguen, que las áreas verdes están siendo destruidas para dar paso a hoteles y zonas residenciales. Todo eso no es un mito, la realidad es que poco a poco nos hemos encargado de joder a la Tierra, y aunque es un tema muy serio, con nuestra actitud solo confirmamos que nos vale madres.

Apenas fue Semana Santa y quienes pudimos salir, nos dimos cuenta de que no hemos cambiado nadita, de que solo queremos divertirnos pero nuestro entorno no es causa de preocupación. La contaminación es un pedo grave al que en vez de combatir, lo alimentamos; fue muy cabrón ver en la carretera a chingos de automóviles con tan solo uno o dos pasajeros, y obvio esto causa un gasto de gasolina a lo güey, además de un tránsito ridículo en el que muchos pierden la paciencia y se ponen a claxonear como locos.

Las zonas verdes están cada vez más grises. El consumo de plásticos, unicel, papel y tantísimos contaminantes no baja a pesar de esas campañitas mamonas en las que te inviten a dejar de usar popotes para salvar al mundo (pero te siguen dando vasos de varios tamaños y sobres infinitos de azúcar), no tenemos una verdadera conciencia ecológica, creemos que dejar de usar algo por un día es la solución, pero no, tenemos que cambiar drásticamente nuestras costumbres y nuestra visión para poder salvar al planeta.

Está culerísimo ir a la playa y ver aguas sucias, ver cómo los azules se van haciendo negros; toparse con turistas bien pendejos que dejan toda su basura en la arena y hasta en el mar, donde a veces son los pececillos (y otros animalitos) los que van a probar suerte y lo único que prueban es su último bocado ever. Y así, día tras día vemos cómo la población de flora y fauna se va reduciendo tanto en nuestro México lindo y querido, como a nivel mundial.

Y sí, cada vez que leemos estas cosas nos ponemos con carita triste y nos volvemos eco-lovers de un día, pero no somos capaces de aceptar que vivimos en una triste indiferencia en la que no medimos la importancia de nuestras acciones. No es nuevo tampoco que en un “día normal” nos topemos con un calorón sofocante por unas horas, y luego de la nada empiece a llover como si no hubiera fin. Esto también tiene explicación, estamos comiéndonos la capa de ozono, la atmósfera se altera día con día debido a nuestras actividades, las temperaturas se elevan a lo bruto cuando antes no sucedía.

Cuidar la naturaleza y el medio ambiente es algo básico que nos enseñan desde súper morritos, pero en México somos especialistas del doble discurso, amantes del “no pasa nada”. Pues bueno, quejarse tampoco ayuda mucho, pero sí es importante que reconsideremos TODAS nuestras acciones diarias, entender qué es lo que afecta y cómo afecta a nuestra Tierra, y si es necesario, hacer un cambio radical en nuestras vidas.

En fin, a alguien se le ocurrió que hoy, 22 de abril, se celebre el Día de la Tierra, lo aplaudimos, pero ojalá que en vez de conmemorar a lo güey, de verdad nos pongamos muy autocríticos y comencemos a actuar, antes de que sea tarde, demasiado tarde.