Drag Syndrome, el colectivo de queens y kings con síndrome de down
Su pasión por el drag no tiene límites.
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Cuando quieres hacer algo que te apasiona, se nota de inmediato, porque le pones tiempo y esfuerzo y además, te valen madres las barreras que pudieran haber. Así pasa con Drag Syndrome, un colectivo de personas con síndrome de down cuya pasión es ser drag queens o kings. 

Muchas veces creemos que hay cosas que no pasan por la mente de alguien, prejuzgamos que alguien sea capaz de ser cierta cosa, o no queremos ver que toda actividad es universal y podría ser realizada por quien quiera. En el caso de las personas con síndrome de down, muchas veces pasa que las vemos de forma condescendiente, pensando en que tienen límites y que por eso no podrían realizar algunas actividades, pero, en el caso de ser drags, ¿cuál es la limitante? La verdad, ninguna, solo los prejuicios.

Pero a quienes pertenecen al colectivo Drag Syndrome, todos los estigmas les vienen valiendo madres, ¡y qué chido! Porque ellos han comenzado a llevar lo drag a otros mundos, otros horizontes donde la INCLUSIÓN se enfatiza con mayúsculas. Los drags se transforman, se sienten libres, se identifican, y además muestran su creatividad y talento en cada uno de sus performances, porque lo chingón de este proyecto es que hacen presentaciones en público en diversas ciudades de Inglaterra, e incluso del mundo.

Lo malo, como muchas veces sucede, es que hay gente a quien le parezca raro y piense de una forma muy cerrada, como un idiota gringo en Michigan que decidió cancelar la presentación del colectivo en su venue porque traería problemas éticos, algo así como “no sé ni la audiencia puede saber si alguno de los miembros de Drag Sydrome dan o están en posición de dar su pleno e informado consentimiento”. O sea, en otras palabras, cree que no son capaces de hacer las cosas por sí mismos. 

Por supuesto que esta cancelación desató la protesta tanto del colectivo como de la promotora que les había llevado, diciendo, entre otras cosas, que al sujeto no le importó que los miembros de Drag Syndrome tuvieran una amplia carrera, o que uno de los fundadores fuera condecorado incluso por la Reina Isabel II...imagínense, a lo mejor de este lado del mundo no sabemos mucho de ellos, pero vaya que en Inglaterra tienen un gran status.

Como sea, de los tragos amargos suelen salir mejores cosas, no dudamos que estos señores continúen con sus puestas en escena, además de que hacen visible el síndrome de down, demuestran que la gente con estas capacidades distintas pueden también hacer lo que deseen, siempre y cuando se les permita. Y qué chido que eso que desean se vestirse de drag. ¡Viva la diversidad!