De Trump a Bolsonaro, la intolerancia como problema mundial
Los discursos de odio, racismo y violencia ya no deberían de existir.
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Nos encontramos en 2019, casi inicia una nueva década del siglo XXI y aunque no podemos negar que se ha avanzado en un buen de temas, sí saca mucho de pedo ver que algunos de los llamados líderes mundiales sigan teniendo pensamientos totalmente retrógradas. Esa esencia hippie del amor y paz debería ser lo que nos domine, pero la neta, estamos por la verch cuando son nuestros presidentes y líderes de opinión los que se la pasan jodiendo con discursos de odio y racismo.

Estas actitudes afectan por supuesto al país en el que se encuentran, pero llegan a todo el mundo gracias a la facilidad que existe de propagación de información, principalmente, con las redes sociales. Y es a través de las mismas donde muchas de estas actitudes culeras son mostradas por los mandatarios. Un ejemplo reciente es este tuit de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, quién asumió el poder apenas el pasado 1ro de enero, en el que (una vez más) demuestra su intolerancia en contra de la comunidad gay.

El viejo loco de Donald Trump es también uno de los máximos referentes políticos del mundo, principalmente por el país al que preside, peeeero, también se ha convertido en un icono de la intolerancia. ¿Cuántas veces hemos leído/escuchado su eterno discurso del muro fronterizo? El racismo y xenofobia que este hombre pregona es tristemente seguido por miles de personas, y lamentablemente en vez de erradicar el odio, se sigue expandiendo.

Un ejemplo muy parecido es el de Benjamin Netanyahu, Primer Ministro de Israel, quien usa su cuenta de twitter para difundir el rechazo al pueblo Palestino, incluso subiéndose a trenes del mame como el #10YearChallenge. Chequen aquí cómo es que este personaje presume sus “avances”, pero en realidad lo que refleja es su racismo, búsqueda de poder e intolerancia.

Sobran los ejemplos y tristemente son todos de este mismito 2019. Es una pena que ciertos gobiernos continúen con esta visión bien egoísta y no capten que la diversidad es esencial para la convivencia mundial. La tolerancia debería ser eso que le llaman “el pan de cada día”, pero si ellos no lo entienden, nuestra chamba es respetarnos y querernos unos a otros y avanzar de la mano con nuestras acciones diarias.

La tolerancia es la mejor religión”. Víctor Hugo.