Damaged Goods, ser gay y de color en tiempos de la Generación Z
Amigos y roomates, lidiando con problemas actuales. Una serie con historias impactantes.
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Series, somos adictos a ellas. Por sus historias, sus personajes, los actores, por sentirnos identificados. La oferta es tan grande que a veces dejamos algunas en la fila por ver, pero siempre que salen temas de diversidad e identidad, no podemos evitar celebrarlo y compartirlo. Una de estas nuevas opciones es Damaged Goods, una nueva serie que gira alrededor de 4 roomies de color, que tienen que lidiar con los distintas broncas que les rodea.

Muchos de esos pedos tienen que ver con su color y con la identidad sexual, con ese eterno racismo que se sigue dando en todo el mundo y que ha provocado una pugna de negros vs blancos o de heteros vs lgbt, una pugna que, por cierto, debería dejar de existir forever and ever. La serie toca estos temas con seriedad pero también con humor, su objetivo es que el televidente pueda ponerse en los zapatos de estos chavos y entender un poquito sobre todo lo que tienen que aguantar día con día.

La incertidumbre puede ser uno de los puntos cruciales de Damaged Goods, y aunque este aspecto en realidad sucede en la mayoría de las series, aquí se multiplica por 4, al ver esa pérdida de identidad de los personajes, las impulsivas y racionales decisiones que toman, y cómo el contexto y la gente influye en ellos y sobretodo, al ver qué caminos toman después de haberla cagado tantas veces.

El que sean roomies también lo hace más atractivo, pues aunque son 4 personalidades diferentes, las historias no están aisladas, siempre hay un momento en que todo hace match. Hay mucho sexo, fiesta, drogas, pedos de chamba, relaciones de poder, cosas tan cotidianas pero que reflejan la complejidad de la vida.

Si quieren conocer un poco más sobre los actores, los personajes y de qué van los capítulos, echen un ojo a su perfil de instagram, y si ya se les antojó ver la serie, pueden hacerlo directamente desde ya en youtube.