Dafne Almazán, mexicana, menor de edad y estudiante de maestría en Harvard
Es la primera vez en 100 años que esta universidad acepta a una menor de edad.
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Últimamente hemos leído o escuchado mucho el nombre de Dafne Almazán, y con justa razón, porque lo que está sucediendo con ella está cabronsísimo. No más para ponerlos en contexto, Dafne es la primera menor de edad que, en 100 años, ha sido aceptada por la Universidad de Harvard para estudiar una maestría. ¡Y es mexicana!

Esta chica es una especie de estudiante superdotada, porque de hecho tiene una historia académica muy cabrona y fuera de lo común, o al menos fuera de lo que estamos acostumbradxs a ver en México. Desde chiquita tuvo facilidad por el aprendizaje e interés por el conocimiento, estaba muy adelantada a sus compañerxs de escuela y por eso, a los 13 años se graduó como Licenciada en Psicología, convirtiéndose en la psicóloga más joven del mundo. ¡No mamen!

Y hay algo en esta historia que está poca madre, pues aunque ella ha tenido las inquietudes y méritos suficientes para crear su propio camino, el apoyo que ha recibido de su familia ha sido importantísimo. Sus padres y hermanos, (todos genios, por cierto) crearon el CEDAT, Centro de Atención al Talento, en donde se estudia lo relacionado a la superdotación en niños además de ofrecer cursos para su desarrollo intelectual. Esto también motivó a Dafne para estudiar la maestría Math For Teaching, pues al terminarla quiere volver a México para dar clases y ayudar a chicxs que como ella, tienen estos niveles intelectuales.

Toda esta es la parte bonita de la historia, que vamos a recordar y celebrar por siempre, peeero, obvio nos hace pensar sobre algunos temas. Dafne quiere ser maestra en México porque le interesa que las chicas como ella no se pierdan en el camino, gracias a que el sistema educativo de nuestro país no es el mejor, y que las oportunidades de crecimiento pueden ser limitadas. Esto provoca que lxs chicxs superdotadxs no terminen por desarrollar su potencial al 100 y no puedan utilizar sus habilidades de forma óptima.

Dafne por suerte sí ha estado rodeada de puros elementos positivos que le han permitido llegar a Harvard, y lo cagado es que, aunque pudiéramos pensar que “no tiene vida” o que es “una ñoña”, en realidad organiza muy bien su tiempo para actividades y hobbies que le encantan, como aprender idiomas, pintar, practicar taekwondó o natación.

Es como una historia de superheroínas, la neta, y está bien chido saber que es mexicana como nosotrxs, o sea que somos un país con un chingo de capacidades, solo que lamentablemente somos nosotrxs mismxs los que nos ponemos el pie y quitamos oportunidades. Debería ser al revés, amix, hay que apoyarnos mucho.