Ahora todxs queremos ser influencers
Aunque sea en en algún momento de nuestras vidas.
Noticia

En esta época digital en la que todo lo que consumimos tiene que pasar nuestro filtro de calidad online, muchas veces las cosas que aceptamos vienen promocionadas por esas personitas que seguimos y amamos e imitamos: influencers. Por eso me atrevo a decir que todxs hemos querido ser influencers, al menos en un momento de nuestras vidas.

Mucho hemos dicho sobre ese comportamiento DIY que tienen lxs morrxs de nuestra generación, sobre los tipos de trabajos que queremos o las experiencias que nos mueven, y eso de tener que chambear para  alguien pues no es algo que entre mucho en nuestros planes, así que mejor que el mundo se acostumbre a esa idea de que nosotrxs ponemos las reglas.

Digo, ya hay mucha gente que lo hace así y no exclusivamente gen z. Artistas, cantantes, políticxs, celebridades, personas que son expertas (o al menos eso dicen ser) en un tema, todas ellas pueden calificar como influencers, o sea, personas cuyas acciones y opiniones producen un impacto enorme en chingos de personas, y además, les pagan. Sounds good. Imagínense que nos encanta la comida, pues nos hacemos foodies y andamos comiendo gratis por todos lados y además nos dan una lana y además tenemos nuestro grupo enorme de followers en instagram que siguen nuestros consejos. 

Qué panorama tan ideal tenemos en frente, eso de poder usar nuestro expertise para ser influencers suena muy cool, y por eso, ahora más que nunca, es mucho más común ver que chavxs deseen convertirse en eso, antes de decir que quieren chambear en una empresa o hasta abrir su propio negocio, porque de alguna forma, el influencer pone sus reglas. Obvio, cuesta trabajo, tiempo, money, lo que sea, pero una vida así de cool es la que cualquiera de nosotrxs desearíamos tener. No les creería si dicen que no.

Veamos esos ejemplos del TikTok, o sea no mamen, Lil Nas X era un vato equis cualquiera y luego sacó un hitazo y en esa app se crearon miles de videos que se viralizaron en chinga y pues ahora este güey es un influencer bien cabrón en USA principalmente, pero pues también en el mundo. O sea, necesitamos el perfect timing y una creatividad genuina, claro está, pero cuando vemos historias así, pues todxs soñamos con subirnos al tren.

Amix radicales, sean sincerxs, ¿han pensado en ser influencers? Obvio la respuesta es sí, así que compártanos en comentarios en qué categoría de influencers se meterían.